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La Responsabilidad Social Empresarial, como los ronquidos, sale de dentro.

La Responsabilidad Social Empresarial, como los ronquidos, sale de dentro.

La Responsabilidad Social Empresarial es un concepto no siempre claro dentro de las empresas, excepto por un particular: todos la quieren tener “por si acaso”. Como si de un certificado de penales, de buena conducta, las empresas buscan lo que sea para mejorar su imagen ante un público cada vez más exigente.  Sin embargo, no basta con colocarse la etiqueta.

Muchas organizaciones y empresas, deseosas de tener esa etiqueta que añadir a la estantería de méritos, eligen el camino más frecuentado: asociarse con ONG y otras entidades sin ánimo de lucro que ya desarrollan tareas altruistas. Esto puede ayudar a mejorar su (auto)imagen, pero la filantropía no es verdadera RSE en tanto no implica un cambio de gestión en la empresa, una nueva forma de hacer negocios.

 

Una modificación es rebañar una pequeña partida de “patrocinio/donación” al presupuesto anual y seguir todo igual. Un cambio verdadero, llevar esa idea de responsabilidad -de sostenibilidad- al centro de nuestra actividad y nuestra estrategia empresarial y a partir de ahí ir ascendiendo a las capas superiores. Y que nadie lea que no estemos a favor de las donaciones y ayudas a entidades sin ánimo de lucro, centros de investigación, etc por parte de las empresas. Que patrocinamos el equipo local pagando su equipación, pues estupendo. Que lo hacemos porque es nuestro pueblo, porque nos gusta el deporte, porque nos lo ha aconsejado una agencia de publicidad o porque nos asaltó Menganito y no supimos decirle que no… Está bien, pero si hablamos de responsabilidad social empresarial, asumamos qué es y qué no es. Quizás nos haga sentirnos mejor, pero a nuestra empresa, ni fu ni fa. Y no pensemos ni por un momento que eso nos ayudará en una licitación cuando leamos eso de las “cláusulas sociales” o cuando otra empresa nos solicite evidencias de nuestra RSE para incorporarnos como proveedor. Ni tampoco eso nos salvará de una crítica por estar en nuestras instalaciones todo el verano con el termostato posición cubito de hielo.

De dentro a fuera. La forma más eficiente para encarar la incorporación de la Responsabilidad Social Empresarial es apuntando primero a su dimensión interna.

Llamamos Responsabilidad Social Empresarial Interna a dos conjuntos de prácticas diferentes: 1) el de aquellas que se ocupan de manejar los cambios tecnológicos y organizativos para la correcta utilización de los recursos naturales en la producción y 2) el que refiere a la preocupación por su personal, su calidad de vida y su seguridad. Preocupación más allá de la legalidad, se sobreentiende.

Después de todo, una empresa no puede presumir de preocuparse por la sociedad –de ser socialmente responsable-  si puertas adentro no tiene consideración suficiente hacia el bienestar de sus trabajador@s.  De igual modo que ninguna remesa al banco de alimentos “compensará” esta falta de consideración en términos de RSE. No dejes de hacer esa remesa si ibas a hacerla, pero entiende que la RSE es estrategia empresarial y como tal debe analizarse, implementarse y desarrollarse en la empresa si realmente queremos ver sus frutos. ¿Cuándo empezamos?