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Pioe Consultoría de Igualdad y Desarrollo

Vecinos y residentes en...

 

Vecinos desde hace tiempo, Nodo23 y PIOE mantienen una relación de buena vecindad, nivel ¿tienes sal? en versión empresa, que puede ir desde "Necesito tomar un café con alguien ya!" hasta "¡horror! me he quedado sin batería en el móvil y no tengo el cargador"... Encontrar en el mismo pasillo personas que tras un logo intentan desarrollar su aventura empresarial y aún así siempre tienen una buena cara y un que necesitas cada vez que llamas a su puerta da una sensación de felicidad que hace evaporarse nubarrones que suelen visitarnos de vez en cuando. 

Es verdad que no ser competencia directa ayuda, pero también es verdad que intentamos buscar puntos de encuentro. al menos aprovechar la cercanía y aprender, que no es poco. 

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[Imagen y trabajo de @David_Fergar] 

 

Esta reflexión viene al hilo de la última propuesta de nuestro vecino: "los días nodo23contigo". Cuando hablamos de Responsabilidad Social Empresarial solemos decir que la RSE "no es la guinda del pastel, es la masa del pastel". Queremos para ilustrar de esa manera que una verdadera estrategia de responsabilidad pasa por integrar dentro del corazón de la empresa y no sólo como acciones aisladas y desligadas del corazón de la actividad empresarial. Que laRSE no es cuestión de grandes presupuestos, sino de imaginación, organización y comunicación. Por ello, resulta emocionante encontrar un ejemplo tan cerquita. 

Otro día os seguimos descubriendo "joyitas" de nuestro pasillo...

 

http://nodo23.com/lanzamos-los-dias-nodo23contigo-negocio/

 

 

 

¿Por dónde empezar en Responsabilidad Social Empresarial? Por la R.

Por la R de Responsabilidad como obligación de tener en cuenta las consecuencias de las acciones y decisiones que se toman en la gestión empresarial. Responsabilidad entendida como “dar cuenta” pero también como “dar respuesta” a las expectativas de nuestros grupos de interés. 
Según el Libro Verde de la Comisión Europea (2001) la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es, esencialmente, un concepto con arreglo al cual las empresas deciden voluntariamente contribuir al logro de una sociedad mejor y un medio ambiente más limpio. 

La RSE se hace visible a través de la ejecución de prácticas empresariales que generan un impacto positivo tanto a lo interno como a lo externo para las empresas que las apliquen. 

El punto de partida: el cumplimiento del marco legal. Es necesario reconocer que la empresa no puede ser responsable socialmente si no está cumpliendo, antes que nada, con el régimen legal. De cualquier otro modo, las acciones de la empresa carecerán de legitimidad y sostenibilidad en el largo plazo. 

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El segundo paso es alentar el desarrollo de la persona dentro de la empresa. En la medida que el personal esté más capacitado, más motivado y en mejores condiciones laborales la competitividad de la empresa será mayor, logrando así maximizar la productividad. La legitimidad de una empresa responsable radica en el apego a estas dos dimensiones de carácter interno. 

Es importante resaltar que las acciones externas con la sociedad, aunque son las más visibles, no hacen que la empresa sea responsable con la sociedad si no ha cumplido con el ámbito de RSE interna. Uno, porque la RSE externa no incrementa directamente la productividad de la empresa, por lo que no contribuye a largo plazo a su competitividad y sostenibilidad. Y dos, desde el punto de vista de la “imagen”, los efectos de las acciones hacia el exterior contribuyen muy poco si no son respaldadas por las acciones de RSE interna. 



Están muy de moda hoy día en las redes los contenidos en formato “las cinco reglas”, “los 10 factores”…. Hemos encontrado las “Diez sugerencias éticas para tiempos de crisis”, por Adela Cortina, Catedrática y Directora de la Fundación ÉTNOR [extraído de la Guía de Responsabilidad Social ETNOR, 2004]. Cada una de ellas da para un libro. Juntas, resultan un test rápido y eficaz para autoevaluarnos en Responsabilidad. 


1. Tener una idea. La empresa es más que una máquina de hacer dinero, es un proyecto que llevar adelante. 
2. Organizar la marcha de la empresa desde una ética compuesta de valores, más que de reglas fijas. En sociedades abiertas como las nuestras, orientarse por valores 
significa tener un norte para el medio y largo plazo. 
3. Saber que en la cuenta de resultados se computan no sólo los bienes tangibles, sino también los intangibles (paz social, clima de cooperación, satisfacción de necesidades sociales). 
4. Elaborar un producto de calidad que satisfaga a las y los consumidores y puedan adquirirlo a un precio competitivo. Son, a fin de cuentas, nuestro principal referente en la toma de decisiones. 
5. Mantener en la vida cotidiana de la empresa un clima de cooperación, más que de conflicto, de corresponsabilidad, más que de subordinación, entre quienes se 
sienten más miembros que empleados y empleadas. 
6. Asegurar a las personas colaboradoras, si no un empleo garantizado a todo riesgo, sí la voluntad expresa de mantenerlo, junto con una formación que capacite para lograr 
un trabajo igual o superior. 
7. Garantizar al accionariado un beneficio económico razonable, capaz de mantener la vida empresarial. 
8. Pagar a las empresas proveedoras puntualmente. 
9. Jugar limpio con la competencia, o incluso tener la inteligencia suficiente como para hacer de ella colaboradoras. 
10. Asumir la responsabilidad social por un entorno, necesitado de empleo, de condiciones sociales de mayor calidad, de un medio ambiente sano. 

Orientarse por sugerencias como éstas promete un “beneficio sostenible” para una empresa que se toma en serio su capacidad para generar riqueza material e inmaterial. Y para el territorio donde se ubique.

 

Coaching y Responsabilidad Social Empresarial (Corporativa)

Cuando trabajamos en la forma de cómo potenciar los proyectos empresariales nos topamos con muchos modelos para establecer nuestra idea de negocio. Programas informáticos, índices de otros planes de negocios… todos son buenos, pero todos hacen hincapié, especialmente, en la parte económica que es básica. Conseguir que activo y pasivo cuadren a 0 no garantiza la viabilidad empresarial en el tiempo.

Hay que tener en cuenta más factores, y el más importante es el que trata sobre las personas, tener cuidado este aspecto  no nos garantizará el poder llegar a todos los proyectos que nos planteemos y finalmente hacerlos viables, lo que sí nos garantizará no cuidar a las personas es que un proyecto que era viable económicamente deje de serlo: ¿Cómo? Muy fácil: equipo descontento, riñas, desafectos, desmotivación y, finalmente, destrucción del equipo. En este aspecto hacerlo bien no garantiza el éxito, pero hacerlo mal garantiza el fracaso.

Es por ese motivo por el que al trabajar cualquiera de las áreas de nuestra consultoría, ya sea coaching, planificación estratégica, realización de proyectos… nos importa mucho la Responsabilidad Social Corporativa, o Empresarial  (RSC o RSE). Tenemos claro que cuando hablamos de RSE estamos hablando de la presentación de la triple cuenta de resultados (Triple Bottom Line): resultados económicos: está claro que económicamente hay que buscar beneficios; resultados medioambientales: qué hacemos para preservar y mejorar el medio en el que nos desarrollamos, desde las bombillas de bajo consumo hasta el tema del consumo de energías renovables; y los resultados sociales que se dividen en dos grandes áreas interna y externa.

 

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En la RSE externa incluimos las actividades y acciones que llevamos a cabo para revertir en nuestro entorno social los beneficios que la sociedad nos da, y en la interna qué es lo que hacemos con las personas que forman parte de nuestra empresa, ya se trate de una persona o de cincuenta. Este es el aspecto que nos más nos preocupa en un proyecto, por viable económicamente que sea: si queremos mantener la calidad que nos ha hecho diferenciarnos de los demás proyectos y por la que nuestra clientela nos elige entre nuestra competencia hemos de mantener un equipo motivado y sin que, por ejemplo, haya bajas que nos obliguen a estar formándolo para que desarrollen su labor bajo los parámetros de calidad que nuestra empresa considera adecuados.

Es el área de la retención del talento, del cuidado de las personas, “del buen rollo” en el equipo. Como especialistas en desarrollo de equipos y personas, si nos dejan, nos gusta trabajar desde el coaching, que sea nuestra clientela capaz de desarrollar su mejor yo de forma autónoma, siempre teniéndonos a su lado, claro. Pero intentamos conseguir que sean capaces de incorporar una forma de trabajo que les haga desarrollarse y no necesitar de una consultoría cada vez que han de cambiar algo, tanto en sus equipos como en su sistema productivo. Nos gusta enseñar a pescar, no dar pescado. Aunque como consultoría también seamos capaces de hacerlo y según los intereses de nuestros clientes y clientas llevemos a cabo programas completos desde el inicio hasta la implantación.

Pero, la verdad, cuando entramos en alguna empresa o entidad a trabajar por que han  detectado algo, o quieren cambiar algo, ya tenemos la primera parte de un proceso de coaching encaminada: están tomando conciencia de su situación, sólo nos falta que lleguen a saber donde están realmente y diseñen los planes de acción para conseguir el objetivo que se hayan propuesto. Por tanto es muy fácil convencerlos de que mediante un proceso de coaching llegarán antes a conseguir y a integrar sus objetivos y su manera de trabajarlos en su empresa.

A fin de cuentas podemos resumir el coaching en toma de conciencia, asunción de la realidad y acción: y desde PIOE SCA nos encargamos de que no haya ningún salto, ni ningún olvido que haga que pasemos de la zona de riesgo a la zona de peligro.

 

 

Coaching y emprendimiento.

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¿Por qué está tan de moda relacionar ambos conceptos? Por una parte está el hecho de la utilidad demostrada del coaching como forma de conseguir logros(según el Estudio Mundial de Coaching de ICF del 2013, el coaching da resultados positivos a nivel organizacional, aunque es muy difícil darles a estos beneficios un valor económico; aunque hay estudios como los de Right Manegement, Matrix Global, Corporate Executive Board que dan un ROI de 570%, 529% y 600% respectivamente) y por otra la poca preparación que tenemos para crear empresas; siempre que entendamos emprendimiento por su sentido más pobre.

Desde hace unos años cualquier plan de empleabilidiad, sea de la entidad que sea, tiene una parte destinada al emprendimiento, hay oficinas específicas para eso. Pero, ¿están las personas preparadas para emprender?, es más: ¿pueden emprender todas las personas?

No, no todas las personas pueden emprender en el sentido de crear empresas, en el sentido de emprender como iniciar algo, claro: todos emprendemos, pero según la definición de la RAE, sólo es emprendimiento si requiere cierta dificultad o peligro. El emprendimiento a nivel empresarial requiere de ambas condiciones: es peligroso y requiere esfuerzo, mientras en el desempeño de nuestras actividades cotidianas no siempre requerirán esfuerzo y peligro, y no dejará de ser el caso en que alguna de las acciones que llevemos a cabo requieran emprendimiento.

¿Donde ponemos el coaching en esto del emprendimiento?, que, recordemos es iniciar algo que conlleve peligro y, o dificultad. Pues en el hecho de que el coaching está íntimamente ligado a la a acción, ponerse a hacer algo que "nos mueva de nuestra zona de confort" se trata de salir de un lugar donde estamos cómodos y a gusto: donde nos sentimos protegidos y donde no progresamos: para que moverme si así estoy casi bien; y dar un salto hacia el riesgo, un salto hacia el lugar donde ponemos algo en juego y no estamos cómodos.

Claro la gracia está en que en cuanto estemos en esa zona de riesgo nos haremos con ella y estaremos más anchos, tendremos una zona mayor donde nos sentiremos seguros, cobijados, la trampa de este proceso está en que cada vez que estemos cómodos nuestro espíritu de natural agitado nos hará saltar del nuevo hacia la zona de riesgo. Pero ¡atención! Hemos de tener cuidado de no pasarnos de impulso y pasar directamente a la zona de peligro.

El coach es la persona que te puede ayudar y acompañar en estos momentos de peligro, de incomodidad, te ayudará a qué tomes tus propias decisiones. Entonces será posible ver que, con lo difícil que es emprender un negocio, las nuevas apuestas empresariales no cierran en un mes: que su viabilidad es real.

¿Cuántos comercios y empresas habéis visto que abren y no aguantan los seis meses? ¿Cuántas nacen al abrigo de la cuota reducida de autónomos y después siguen trabajando en “negro” por qué les es imposible hacer frente a los gastos normalizados? (Pasando a ser competencia desleal frente a los que sí pagan todos sus impuestos.)

Emprender podemos emprender todas las personas, pero emprender a nivel empresarial es otro tema: sí que hay gente que está preparada y es capaz de llevar a cabo un emprendimiento empresarial; pero hay otros dos grupos de personas: las que no están preparadas pero si tienen la posibilidad de adquirir las competencias necesarias y las que no podrán emprender nunca un negocio.

No todas las personas son capaces de emprender un negocio y eso no es malo: tendrá otras habilidades y son las que han de potenciar; lo malo es no tomar conciencia de su propia realidad, no darse cuenta y fracasar en el intento: no por el hecho en sí de fracasar: si no por las consecuencias que este fracaso puede conllevar: deudas personales, familiares. bajada de autoestima, estrés … (esto es el pasar de la zona de confort a la zona de peligro, no a la de riesgo).

Es para esto para lo que puede ayudaros un proceso de coaching: para emprender un negocio en condiciones o para decidir no emprender un negocio y dedicar nuestros esfuerzos hacia algo que se ajuste más a nuestras habilidades y competencias.